
Ninguna discusión productiva en Catamarca tiene sentido si antes no resolvemos quién mide el agua, cómo, y con qué consecuencias.
En una provincia árida, el agua no es un tema ambiental: es la restricción que define qué actividades son posibles y cuáles no. Sin embargo, la discusión pública la trata como un asunto sectorial, que aparece cuando hay conflicto y desaparece cuando el conflicto se apaga.
El problema de fondo es de información. No hay un sistema provincial de monitoreo con series continuas, publicación abierta y verificación independiente. Sin ese sistema, cada actor discute con sus propios números y ninguna decisión resiste el escrutinio.
Construirlo no es caro ni técnicamente complejo. Requiere sostenerlo más allá de una gestión, que es la parte difícil.



